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17 de octubre de 2015

Camino del Cid en BTT por los gemelos

Como ya sabéis en el Jabatos Running Club no solo le damos a la zapatilla y al correr. Alguna que otra vez habréis visto las crónicas del duatlon, pero de un tiempo a esta parte la bicicleta tiene bastante protagonismo en nuestras actividades. Es por ello que los gemelos Andrés e Isidoro hace tiempo empezaron a gestar este gran proyecto. Ni más ni menos que hacer la ruta del destierro del Cid, saliendo desde Burgos para acabar en Valencia.

Varios meses de preparativos, recopilación de información y entrenamientos -en la distancia- y mucha ilusión la de nuestros compañeros para finalmente compartir una aventura con magnífico sabor de boca y de momentos vividos. Dureza en la ruta, con difíciles momentos que afrontar e imprevistos tanto físicos como técnicos; pero todo ello conjugaron una maravillosa experiencia.

Llegó septiembre y comenzaba el reto de nuestros compañeros. Casi con programación milimetrada para hacer encaje en la agenda los hermanos y comenzar su reto. Llegó Andrés de Luxemburgo casi con el tiempo justo para descansar y cargar y el sábado 5 comenzó su periplo.  Día a día el compañero Isidoro fue haciendo un "cuaderno de ruta" que aquí os traemos e ilustramos para así haceros llegar su vivencia.

Salimos a las 8 de la mañana. Tras casi perdernos por Cortes por fin conseguimos coger el camino adecuado y pusimos rumbo. Durante toda la marcha de hoy no hemos parado de tener problemas con las parrillas portaequipajes. Rebotan, se caen, se tuercen... En Covarrubias tuvimos la grata sorpresa de encontrarnos con Rubén. Seguidamente de tomarnos un Aquarius con él seguimos el camino. En Huerta del Rey paramos a comer. De ahí ya del tirón hasta San Esteban de Gormaz; terminando el contador en 132 km en 8 horas efectivas sobre la bici.  Hoy nos hemos pegado una buena chaqueta principalmente por el calor. 




Hemos acabado levantándonos tarde por la paliza que nos dimos físicamente ayer. Salimos tranquilos pero como el objetivo era Atienza, como era de esperar nos comimos otra gran chaqueta de sol, Nuestra idea era seguir y avanzar hasta Berlanga del Duero, donde haríamos la parada para comer y afrontar los últimos kilómetros que además llevaba de propina que el camino se ponía cuesta subida alrededor de unos 35-40 kms. Pero a escasos 5 kms de Berlanga del Duero un pequeño despiste en una bajada de cierta entidad hizo que acabase "tocando suelo", con lo que ello conlleva. Lamentablemente no sólo por las magulladuras y rasguños en el cuerpo. La rueda delantera de mi bicicleta quedó inoperativa. Mi espalda hombro, cuello y cadera quedaron algo contusionados. Afortunadamente, tras el paso por urgencias, decir que ha habido suerte y no se ha roto nada. Como buenos jabatos y cidianos qué somos llegaremos a Valencia a reconquistar lo que sea... jejjeje! El buen amigo Santi ha sido nuestro ángel de la guarda salvador. Desde Burgos nos traje una rueda de repuesto y con su portabicis se acercó hasta Berlanga de Duero. Tras hacer el cambio, reajustar y revisar la bicicleta. Nos acercó hasta Atienza. Agradecerle en grado máximo la kilometrada que se metió y el gran favor y ayuda que nos prestó. Lo importante y mejor del día saber que en lo físico no pasará más allá de unos raspones y algunos dolores durante un par de días.




Hoy afortunadamente no ha habido sorpresa ni imprevisto alguno. Cosa que se ha agradecido bastante, sobre todo por mi trastocado cuerpo. Muchos kilómetros y buen tiempo, quizás demasiado. El calor se hace notar bastante y los kilómetros en las piernas se van notando bastante. El objetivo es Medinaceli. Cada vez va quedando menos. Poco a poco hacemos camino.



Hoy, tras volver a quedarnos gustosamente en la cama y no hacer ni caso a la planificación, empezamos el día subiendo al casco antiguo de Medinaceli. Todo muy bonito hasta que al a salir del hospital tuvimos que enfrentar un repecho de tres pares de *%@& y de ahí bajar rápido pero con cuidado, que ya tenemos aprendida la lección. Además gran parte del el camino rodado hoy era pedregoso y con mucho barro. De hecho hemos tenido un par de sustillos pero nada reseñable. Ritmo acopado y venga a tirar y tirar para adelante. En Monreal de Ariza tuvimos que hacer una parada técnica casi que obligatoria. El barro en mi bici se acumuló de manera mayúscula. Limpieza y a seguir hasta Ateca del tirón. Hoy ha sido un día de mucho viento. Además nos hemos encontrado un par de tramos en los que literalmente nos hemos tenido que bajar de la bicicleta ya que los caminos estaban completamente "desaparecidos", quizás algunos paisanos habían decidido ampliar sus tierras... Una vez llegados a Ateca nos hemos alojado en el castillo de este pueblo, donde el Cid parece ser que libró sus primeras batallas de la reconquista. ¡Viviendo la Historia que estamos! todo una historia. Cerramos el día con unos 92 kms en las piernas hoy.




Tras descansar de lujo en el castillo de Ateca y haber disfrutado de una fenomenal noche con toda la familia, tal y como habíamos programado (diseñamos la distribución de días y paradas para también poder compartir con los nuestros esta aventura en la que sus ánimos nos ayudan a seguir); nos hemos subido a las bicis y arrancado la marcha por fin un día bien pronto tras un magnífico desayuno. El día apuntaba perfecto para rodar con una mañana fresca en lo meteorológico, llano en el principio de la ruta y posteriormente zona de subibajas que se hacían más que llevaderos por la belleza del paisaje. Pero lamentablemente los problemas técnicos han interrumpido ese disfrute. Andrés estuvo toda la mañana con problemas en sus ruedas: pinchazos, pérdida de aire y además sumarle problemas molestias en su pierna derecha. Con todos estos problemas llegamos hasta Daroca, unos 60 kilómetros llevábamos. Andrés tenía la moral tocada, se juntaban los problemas: no nos quedaban más herramientas ni cámaras para solucionar los problemas de bici, además se aproximaba tormenta y las molestias en su pierna. Cabeza fría, decisiones con calma y nada de hacerse el héroe. Optamos por poner pie a tierra y coger un autobús hasta Teruel. Allí pudimos arreglar las averías en las ruedas y hacer una puesta a punto de la bici de Andrés.

 


Ayer fue duro... Más moralmente que físicamente. La rodilla de Andrés, con dolor en un tendón, le pasó más factura si cabe que las averías de las ruedas. Sumado a la lluvia que nos pilló. Pero hoy ha sido un buen día y "los nubarrones" ya pasaron. Hasta media mañana no pudimos reanudar la ruta ya que la bicicleta de Andrés así lo requería. La mañana comenzó fenomenalmente ya que pudimos descansar y no madrugar. Posteriormente el conductor de autobús que nos salvó de volver a empaparnos por la tormenta la tarde anterior nos acompañó unos cuantos kilómetros. Tras recogernos ayer y contarle "nuestras historia" le despertamos el gusanillo de la bici.  Recogimos la bici de Andrés, preparamos todo el equipaje y salimos en compañía de nuestro nuevo colega que nos acompañó hasta la salida de Teruel. Una vez allí cogimos la ruta que discurría por un precioso pinar, todo para arriba. Para esa jornada teníamos aproximadamente unos 1.600 metros de acumulado y ya empezábamos desde el primer metro a sumar. El día acompañada y las buenas sensaciones de Andrés en su pierna nos daban ilusión por pedalear fuerte pero con la cadencia adecuada para no forzar su tendón lesionado. 18 kms de ascensión a un ritmo fenomenal dirección hacia la Puebla de Valverde y posteriormente subibajas hacia Mora de Rubielos. Allí parada para comer y confirmación de que lamentablemente se iba a truncar nuestro planning. Comiendo en una terraza nos volvió a llover pero viendo lo avanzado que estábamos y los días que nos quedaban, en vez de seguir por caminos tiramos por carretera hasta el siguiente punto intermedio: Rubielos de Mora. Mejor no arriesgar. Y bien que hicimos: ya llegando allí nos pilló otra tromba de agua. Cambio de planes. Viendo el percal decidimos ver qué tipo de alojamiento había y decidimos quedarnos. El cuerpo es sabio y afortunadamente le hicimos caso. Fue una jornada tan dura que tras comprar en el súper las fuerzas nos bajaron por debajo de la reserva y ya ni siquiera salimos del hotel. La verdad que no nos pesó mucho ya que estuvo lloviendo el resto de la tarde y toda la noche. Y más con lo fenomenalmente acomodados que estábamos y como pudimos descansar.



En nuestro cuaderno de ruta hoy tendríamos que afrontar el primer día de nuestras particulares "etapas reinas". Una de las cosas más bonitas qué queríamos hacer en este camino: la subida y bajada hacia Puebla de Arenoso. Posteriormente hacer una bajada vertiginosa por una senda entre pinos, en la que se desciende algo más de 300 metros en menos de un kilómetro Vamos, una auténtica locura. Y después tendríamos dos puertos durísimos y más por camino. Pero hemos tenido que cambiar sobre la marcha. La cantidad de lluvia que está cayendo en esta zona durante los dos últimos días ha dejado los caminos impracticables y muy peligrosos. Decidimos a hacer todo por carretera; y el destino se alió con nosotros. Ya que hemos recuperado las buenas sensaciones en la marcha y hemos circulado por una de las carreteras más bonitas por las que hemos circulado en la vida. De hecho estaba catalogada como "carretera paisajística" Un espectáculo. Puebla de Arenoso, Montanejos, Caudiel y por fin Jérica, final de etapa. Pero como premio una última "chaqueta" antes de llegar a Caudiel en forma de puerto espectacular: el puerto de Las Arenillas. Increíble y exigente subida que te da para pensar si aún en buenas condiciones y sin lluvia hubiéramos podido subir por la senda del camino. Prácticamente hemos acabado. Mezcla de sensaciones y sentimientos. Estamos tranquilos sabiendo que mañana comeremos una rica paella y llegaremos a Valencia para terminar nuestro particular y bonita aventura.



Tras acostarnos tarde, sabiendo que la etapa de mañana iba a ser un disfrute, nos echamos a dormir tras darnos un sentido abrazo para felicitarnos el cumpleaños. Para no romper la rutina nos despertamos bien tarde una mañana más y nos fuimos a desayunar el buffet del hotel. Casi nos lo desayunamos todo, literalmente. Nos lo habíamos ganado con creces. A las 11 nos pusimos en marcha. La ruta se planteaba sencilla: suave bajada hasta Valencia, con un pequeño repecho antes de llegar a Sagunto. Con esa intención y sabiendo que los 80 y pico kilómetros del día se nos habían acumulado por la demora de salida nos pusimos ritmo alto de salida con una media de 27 kilómetros a la hora, devorando el primer tercio de la jornada en poco más de una hora. Un ritmo infernal circulamos por la vía verde hasta Sagunto. Receso y amena conversación con compañeros "bicicleteros", que se interesaron por nuestro periplo; y retomar marcha hacia nuestro objetivo: "La Barraca de Toni Montoliu". Un lugar mítico en Valencia para comer la mejor. Llegamos a la hora pactada y el maestro paellero Toni nos brindó todas sus atenciones, aparte de cumplir con su promesa y brindarnos un menú completo. Tras disfrutar de la buena comida Valenciana y de la buena compañía pusimos rumbo a Valencia atravesando todas sus huertas. Y una vez en la ciudad pasar por sus sitios emblemáticos. Terminando nuestra ruta en la Plaza de España, a los pies de la estatua ecuestre de Rodrigo Díaz de Vivar "El Cid". Nuestro compañero en el camino. Queremos pensar que su espíritu nos ha ayudado y acompañado en los difíciles momentos, dándonos un empujoncito, tanto en el sillín como en el ánimo, cuando nos ha hecho falta y hasta aquí nos ha vigilado y apoyado.

     

     





Impresionante, espectacular y digna de elogio la ruta de nuestros compañeros Isidoro y Andrés. Muchos kilómetros en las piernas y en la cabeza. Con momentos buenos de sonrisas y también con momentos de desánimo y desazón, pero con la fraternidad, la camaradería y el sacrificio por bandera. ¡¡¡Nuestra enhorabuena y admiración, jabatos!!!



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